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Mesa puesta con mantel de lino y producto de temporada bajo luz natural

El arte del buen vivir: la alta cocina de Girona

Edurnyx es una creadora de contenido con 3,1 millones de seguidores en TikTok y más de 700.000 seguidores en Instagram. Esta influencer se ha especializado en un nicho cada vez más de moda: los viajes gastronómicos. Por esa razón, si navegas por sus perfiles sociales, vas a visionar numerosos tiktoks en los que se dedica a probar las delicias que los restaurantes de Girona ofrecen.

Cada vez son más las personas que, al igual que Edurnyx, quieren dejar de ser turistas del montón para disfrutar de grandes experiencias en sus viajes. Y la gastronomía es un punto imprescindible, que ayuda a conocer otras culturas y a experimentar de primera mano la vida real de los lugares que se visita.

Será por eso que nos fascina hacer scroll infinito mientras el algoritmo nos muestra más y más vídeos de personas desconocidas que recomiendan restaurantes y se graban consumiendo todo tipo de alimentos en sus viajes.

De hecho, los foodies —la manera en la que se autodenominan ahora los gourmets de toda la vida— han creado una nueva moda que se extiende masivamente en todos los locales de comidas del mundo: fotografiar los platos que van a ingerir.

Al ver los vídeos de Edurnyx, se podría llegar a la conclusión de que sus publicaciones en redes sociales son actos de ostentación. Pero, como bien apuntaba Arthur Schopenhauer en su ensayo Arte del buen vivir, la mayor riqueza de un ser humano reside en su propia sensibilidad y en lo que él es, no en lo que posee o representa ante los demás.

Bajo esta premisa, viajar a Girona para comer —de la misma manera que hace Edurnyx con cierta frecuencia— no es un acto de ostentación, sino una manera muy refinada de cultivar el espíritu.

El verdadero lujo a este lado del Mediterráneo no se exhibe ni se ostenta, sino que se experimenta de manera íntima, al degustar los refinados platos que se sirven en los restaurantes estrellados de Girona.

Antes de que te embarques en esta experiencia culinaria increíble, debes saber que la provincia de Girona se ha convertido en un microcosmos gourmet de primer orden a nivel mundial. No solo por la gran cantidad de restaurantes «estrellados» (con estrella Michelin, se entiende), sino también porque Girona se ha convertido en la tierra del slow travel. Y eso implica, ni más ni menos, que viajar sin prisas.

En este artículo te explicamos que elementos como valorar la desconexión, vivir el presente y entender el lujo como autenticidad —y no como ostentación— forman parte del arte del buen vivir.

El olimpo de la alta cocina: los restaurantes con estrella Michelin en Girona

La provincia de Girona es considerada —además de la meca del turismo de golf—, una de las áreas que cuentan con mayor densidad de establecimientos «estrellados». Y esto no es casualidad. En esa zona de la Península Ibérica en la que convergen el mar Mediterráneo y los Pirineos se da una combinación virtuosa de materia prima excepcional y una creatividad gastronómica desbordante.

Visitar Girona es, esencialmente, adentrarse en un viaje de peregrinación gourmet, para sumergirse en un torbellino de sensaciones de alto nivel.

El Celler de Can Roca, la leyenda viva

«El Celler de Can Roca es un templo gastronómico de la innovación y de la creatividad» indica Roger Villaplanas, un crítico gastronómico que ha sido testigo directo de la evolución de este laureado restaurante.

«Si no tienes un paladar acostumbrado a nuevos sabores y texturas, si no vas a dejarte llevar por una explosión de sensaciones, si no te gustan las sorpresas cada vez que colocan un nuevo plato en tu mesa, mejor que no vengas, porque la magia de este sitio se encuentra precisamente en el impacto sensorial del menú».

Lo que comenzó siendo un negocio familiar de comida tradicional ubicado en un barrio a las afueras de Girona se ha transformado en un mito viviente en el que se entremezclan el producto de máxima calidad, la cocina de autor y la vanguardia culinaria más rabiosa.

«Al Celler de Can Roca no se viene a comer, se viene a saborear sueños hechos realidad», explica Luis González de Haro, un abogado madrileño que ha reservado mesa con once meses de antelación para disfrutar de la experiencia del Menú Festival (que consta de 15 aperitivos y 16 platos principales).

Conseguir sitio puede convertirse en misión imposible, ya que las reservas se abren a las 12 de la noche del día 1 de cada mes, y en 5 minutos se agotan todas las mesas disponibles. Esto implica que para visitar el Celler de Can Roca es necesario organizar el viaje con tiempo suficiente.

De hecho, si en tu viaje a Girona —ya sea para jugar al golf en Camiral o simplemente para descansar en uno de sus hoteles de lujo— tienes pensado comer en este restaurante, es imprescindible que organices tu reserva, al menos, con once meses de antelación. Pero no te preocupes, que en Girona Tours podemos facilitarte las cosas organizándote una experiencia gastronómica inolvidable.

Un dato curioso: este establecimiento legendario, uno de los mejores restaurantes del mundo, cuenta con tres estrellas Michelin y una estrella verde por su compromiso con la sostenibilidad.

Si deseas abrir tu mente a nuevos sabores, paladear emociones con cada bocado y dejarte llevar con texturas que desafían la gravedad, vete organizando tu agenda ya que, solo por eso, merece la pena visitar Girona.

Más estrellas Michelin en Girona que peces en el mar

Aunque el Celler de Can Roca se lleva la atención de los grandes medios de comunicación, todos los expertos en gastronomía coinciden en que en Girona hay todo un mundo por descubrir de restaurantes con estrella Michelin que suelen pasar algo más desapercibidos.

Girona tiene una gran variedad de establecimientos que merece la pena visitar en una estancia de varios días, aunque muchos de ellos pasan desapercibidos porque el brillo del Celler de Can Roca les resta algo de protagonismo.

Aquí queremos reseñar algunos de los restaurantes «estrellados» que han quedado deslumbrados y ocultados por el enorme fulgor que emite el Celler de Can Roca:

  • Restaurante Miramar: se encuentra perfectamente integrado en el agreste entorno del Cap de Creus. En Miramar, el chef Paco Pérez ofrece un menú degustación que es una inmersión pura en el alma del Mediterráneo. Aquí el marisco y los pescados de roca autóctonos cobran el máximo protagonismo con platos de autor que son pura poesía.
  • Restaurante Les Cols: ubicado en una masía del siglo XVII en la comarca de la Garrotxa, este restaurante —regentado por la chef Fina Puigdevall— se caracteriza por una propuesta minimalista basada en el producto local (alforfón, judías de Santa Pau o los tesoros de su propio huerto biológico) que le ha valido las dos estrellas Michelin por mérito propio.
  • Restaurante Bo.tic: este restaurante se ubica en un antiguo taller de carruajes en plena comarca del Baix Empordà. Albert Sastregener y Cristina Torrent han articulado un menú de autor basado en sus raíces catalanas, pero ejecutadas con el estilo de vanguardia propio de este tipo de restaurantes. No puedes perderte su bodega, con más de 400 referencias que hacen las delicias de los aficionados al vino.
  • Restaurante Massana: en el centro de Girona tienes que visitar el clásico de siempre, si lo que quieres es degustar una cocina de autor elegante y atemporal, con platos estrella como el foie-gras, la caza y los típicos arroces gerundenses.
  • Restaurante Divinum: si no sabes dónde comer en Girona, puedes pasear y encontrar muchos locales con encanto. Pero si quieres algo seguro, de calidad probada, con una estrella Michelin, la mejor opción puede ser el Divinum de Girona. Solo ellos saben fusionar el producto de proximidad con una puesta en escena teatral de alta escuela.

La despensa natural de productos típicos de Girona

Aunque hasta ahora te hemos estado exponiendo las propuestas más vanguardistas de los restaurantes de Girona, debes tener claro que la excelencia gastronómica de la cocina gerundense no se consigue solo en los laboratorios de experimentación culinaria.

La clave para que los restaurantes de Girona brillen con luz propia reside en un elemento irrepetible y que no puede darse nada más que aquí. Nos estamos refiriendo a los campos bañados por la tramuntana, a los huertos volcánicos acariciados por salitre marino y a los abruptos cañones que conforman su costa submarina (que acogen los productos más exquisitos que puede ofrecer el mar).

Siguiendo la teoría de Schopenhauer enunciada en su Arte del buen vivir, la mayor riqueza del ser humano reside en la propia capacidad de percibir y deleitarse con la pureza de lo que le rodea. En Girona el producto no viaja, pertenece a la tierra. Gracias a eso, la cocina gerundense ha alcanzado las más altas cotas de calidad.

Por esa razón, ha llegado el momento de adentrarse en las materias primas más exclusivas. Solo comprendiendo cómo son estas auténticas obras de arte de la naturaleza —transformadas en bocados exquisitos gracias a la creatividad de estos alquimistas de los fogones— es posible comprender mejor la esencia de la gastronomía de Girona.

La gamba roja de Palamós, el tesoro que se oculta bajo las aguas de la Costa Brava

Gamba roja de Palamós entera sobre hielo con el caparazón brillante

Si eres aficionado al turismo activo y a los deportes premium te recomendamos que hagas submarinismo en las cristalinas aguas del litoral gerundense. De esa forma podrás ver el lugar en el que se cría de manera salvaje un manjar único e inigualable: la gamba roja de Palamós despierta reverencias en cualquier plato que se presente en una mesa.

De hecho, el reconocimiento unánime entre los grandes chefs internacionales a la gamba roja de Palamós no solo se explica por sus cualidades organolépticas —con una textura tersa y un equilibrio perfecto entre salinidad y dulzor sutil— sino por las respetuosas técnicas artesanales de pesca de arrastre controlada.

No en vano, la gamba roja se cría en las cavernas marinas a más de 600 metros de profundidad. Y eso se nota, ya que la ausencia de luz, junto con los nutrientes que va adquiriendo, hacen que esta gamba produzca en el consumidor emociones inolvidables, que permanecen a lo largo del tiempo.

Comer una de sus cabezas, solo una, a la plancha, con un mínimo golpe de calor y aderezada con unos granos de sal gorda forma parte del ritual de consumo en los grandes restaurantes de la provincia.

Los productos de interior

Trufa negra, judías de Santa Pau y manzanas de Girona sobre una tabla de madera

Si el mar domina la gastronomía de costa, al adentrarte en el interior de la provincia de Girona el paisaje se transforma y la gastronomía se mimetiza con el entorno para ofrecer productos únicos.

Si realizas alguna ruta de senderismo, en la comarca de la Garrotxa, por ejemplo, te vas a encontrar con un suelo de origen volcánico, extremadamente fértil, poroso y repleto de minerales y nutrientes. Gracias a esta composición tan peculiar del suelo, podemos encontrar productos tan excelentes como:

  • Trufa negra de la Garrotxa: recolectada en los bosques gerundenses durante el invierno con la ayuda de perros adiestrados, su aroma embriagador infunde una enorme personalidad a los platos de caza, a los huevos de corral, así como a las sofisticadas elaboraciones que hacen los restaurantes «estrellados» de la zona.
  • Judías de Santa Pau: cultivadas directamente en antiguos cráteres, estas legumbres diminutas destacan por su piel fina, su textura cremosa en el paladar y su sabor sumamente delicado. Estas judías se han convertido en la base de la célebre «cocina volcánica».
  • Manzanas de Girona: enmarcadas en una IGP propia, estas manzanas son crujientes, jugosas y muy equilibradas (ni muy ácidas ni muy dulces), gracias a las cálidas brisas que soplan en el Empordà, junto con un clima regular y templado todo el año.

Y si te apetece contemplar esta comarca con otra perspectiva, a vista de pájaro, te podemos organizar un vuelo en globo por la Garrotxa para terminar el periplo aéreo degustando algunos de estos productos.

Oro líquido con denominación de origen: el aceite de oliva del Empordà

Hilo de aceite de oliva virgen extra del Empordà cayendo sobre un cuenco blanco

Hablar de productos delicatessen, y no mencionar un elixir líquido como el aceite de oliva virgen extra del Empordà, sería un delito.

Se trata de un aceite fabricado a partir de variedades de aceituna autóctona como la argudell y la corivell. Estas olivas centenarias producen un aceite de gran carácter, con notas herbales de alcachofa y almendra verde, manteniendo un picor contenido y un mínimo amargor en garganta que le dan el toque de elegancia característica.

«Suelo comprar este aceite en el supermercado de Harrods —cuenta Jordi Planas, CMO en una multinacional londinense, nacido en el Empordà—, que es el único sitio de Londres en el que lo encuentro. Y ya te puedes imaginar el precio… Por eso, siempre que vuelvo a mi tierra, lleno la maleta con todas las botellas que me caben en mi equipaje. Este aceite es inconfundible. Me recuerda mucho a mi casa y me hace sentirme un poco más cerca de los míos».

Slow travel en Girona: comer, sentir y conectar

En Girona Tours apostamos por una forma diferente de viajar. Somos especialistas en viajes premium y nuestro know how nos indica que la gente ya no disfruta tanto como antes acumulando de manera apresurada imágenes captadas a la carrera, ni viendo monumentos a la carrera o coleccionando facturas de restaurantes de moda (para alimentar su ego publicando imágenes de las mismas en Instagram).

En lugar de eso, nuestros clientes desean disfrutar del nuevo lujo que, en esencia, no es más que una conquista consciente del tiempo. Consideran, al igual que decía Arthur Schopenhauer en su ensayo Arte del buen vivir, que solo el momento presente es real y constituye la única posesión de la que una persona dispone con certeza absoluta.

Si ya no quieres seguir siendo un turista y tu objetivo es convertirte en un «viajero sabio», lo que tienes que hacer cuando viajes es habitar el «ahora» con tranquilidad y presencia.

Con esto no queremos decir que tengas que ponerte a meditar —o a hacer yoga— antes de iniciar cada excursión. Si quieres, también puedes hacerlo. De hecho, nosotros conocemos sitios geniales en Girona para disfrutar de este tipo de experiencias. Pero la idea es que te sumerjas en el slow travel. Considéralo como una invitación a ralentizar el ritmo de tu viaje y a disfrutar de lo que de verdad merece la pena.

Porque ir a comer a un templo gastronómico en Girona se disfruta doblemente cuando lo haces con tranquilidad, paladeando cada plato, sin prisas, sin obsesionarte con fotografiar cada plato que te sirven. La clave es saborear los alimentos mientras te deleitas con cada conversación, con el ambiente que se respira, con la energía de paz que transmiten estos locales.

Nuestro objetivo es que conectes de una manera más auténtica con el entorno, con las personas y con los sabores para transformarte de manera íntima. Solo así —comiendo en sitios espectaculares o saboreando, por ejemplo, un cocktail en las mejores azoteas de Girona— sentirás que realmente estás viviendo de una manera más óptima.

Visita al Mercat del Lleó

Pasillo del Mercat del Lleó a primera hora con los mostradores recién montados

Uno de los recorridos ineludibles para hacer slow travel en Girona se basa en pulsar el ritmo matutino de la ciudad. Y no hay mejor forma de hacerlo que siendo testigo directo de cómo el corazón de Girona empieza a latir cada mañana. Por eso, queremos llevarte de visita al mercado de abastos de productos frescos gerundenses.

Sin embargo, te recomendamos hacerlo de una manera diferente a cómo lo hacen los turistas convencionales. Sumérgete en el barullo de los pasillos a primera hora de la mañana, cuando el mercado está lleno de personajes locales. Las amas de casa que hacen sus compras, los chefs que acuden en busca de los mejores productos, los comerciantes que preparan con cariño y esmero sus mostradores, etc.

Y si puedes realizar este recorrido acompañado por uno de nuestros expertos, lograrás descifrar mejor todavía el funcionamiento del Mercat del Lleó. De su mano, aprenderás a distinguir los secretos de la frescura de un pescado de roca (por el brillo de sus ojos), o a elegir las verduras que acaban de ser recolectadas en las huertas del río Ter, o a conversar con los carniceros tradicionales que te mostrarán, por ejemplo, las sutilezas de la curación del apreciado espetec.

De esa manera, vas a convertir la experiencia de compra en un diálogo cultural y sensorial, donde cada ingrediente seleccionado tiene una historia, un nombre propio y un productor detrás.

Inmersión rural en la Girona interior

Mesa larga bajo una parra en el porche de una masía con pan de hogaza y queso

Te proponemos también otra ruta slow travel, más allá de los límites de la ciudad.

Si te dejas guiar por nuestros expertos, te vamos a llevar a las llanuras del Empordà o a los valles recónditos de la Garrotxa, para que conozcas el concepto farm-to-table (de la granja a la mesa):

  • Visitas privadas a masías del siglo XVII: antiguas casas solariegas de piedra en las que se continúan realizando las labores artesanas de la misma manera que hace siglos. Ahí podrás comprobar in situ cómo se fabrican los quesos artesanos, para luego sentarte a degustar estos productos con un pan de hogaza, a la sombra de una parra, en un porche de estilo gótico.
  • Bodegas de autor: visitar una bodega con el propio viticultor mejora notablemente cualquier experiencia de enoturismo, ya que te permite conectar mucho más con el trasfondo de los viñedos, con todo ese bagaje oculto de las viñas que llevan más de un siglo exponiéndose a la tramuntana. El propio bodeguero te explicará de primera mano cómo el respeto a la biodiversidad del suelo influye de manera definitiva en la personalidad de cada botella. No hay prisa, no hay grupos numerosos; solo silencio, una copa de garnacha y una conversación pausada sobre vino y cultura. Eso es slow travel.

Estos son solo algunos ejemplos para comprender que la gastronomía se disfruta mejor desde la quietud. Para conectar de una manera más profunda y, en definitiva, vivir bien, te acompañaremos en este ejercicio de atención plena que eleva muchos grados la percepción del comensal y otorga un valor incalculable a cada plato que se sirva en la mesa.

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